ENTREVISTAMOS A DIANA SAGRISTA, SONIDISTA.

Sonoros saludos a tod@s!!

Hoy, en labobinasonora.net nos vamos a acercar al mundo sonoro que rodea la vida y carrera de la Sonidista Diana Sagrista.

La Sonidista Diana Sagrista.

A caballo entre España, EEUU, y el mundo por extensión, Diana Sagistra ya tiene una carrera consolidada, desde que comenzase su andadura en el oficio allá por finales de la década de los 2000. Un oficio que le ha permitido, trabajar en proyectos y producciones muy interesantes hasta el momento actual y que han marcado un sello en su manera de hacer y desplegar su trabajo, el cual siempre afronta desde la pasión y el disfrute, de aquel que se siente afortunad@ por lo que hace, y así lo expresa; y créanme, eso es lo mejor que te puedes llevar de este mundo, haber disfrutado y haber sido feliz con lo que te hayas dedicado en tu vida.

‘Carmina y amén’, ‘Basmati blues’, ‘El camino mas largo’, ‘Ánimas’, ‘Antes de la quema’, ‘Eugenia and John’ o ‘Parking’ son solo algunos ejemplos en los que Diana ha puesto su sello sonoro hasta la fecha.

DIANA SAGRISTA_IMDB

Agradecemos especialmente a Diana Sagrista todas las facilidades dadas a la bobinasonora.net para hacer posible la realización de esta entrevista.

Comenzamos….

LA_BOBINA_SONORA: Bueno Diana, ya llevas a tus espaldas una década dentro del mundo la creación de sonido para el medio cinematográfico… me resulta muy interesante que hagas el complicado ejercicio de echar el ‘oido’ hacia atrás y hagas un balance hasta el día de hoy… ¿ha merecido la pena, en tu caso, este lio de vida que llevamos los profesionales del sonido para cine?..

DIANA_SAGRISTA: Completamente. Este lío de vida es divertidísimo.

LBS: Metiéndonos ya en harina sonora. ¿Que motivaciones o circunstancias te llevaron en un primer momento a elegir el Arte de la creación de sonido para el medio cinematográfico y audiovisual como tu profesión y modo de vida?. ¿Crees, de paso, que con el paso del tiempo se ha convertido mas en un modo de vida, que una profesión u oficio al uso?..

DIANA: Con veintitantos años, cuando terminé de estudiar, estaba tan perdida como cualquiera. Había quemado todos mis años de universidad y ya tocaba buscar un oficio por necesidad. Siempre me había gustado la electrónica, la tecnología en general. Y en concreto el sonido me era muy familiar. Así que desde que puse los pies en mi primer rodaje me encantó la posición del jefe de sonido. Era un trabajo muy técnico, pero a la vez muy creativo, y en un entorno super divertido a nivel social.

Hoy definitivamente lo veo como un modo de vida. Y me encanta, y me siento completamente adicta a él. Pero intento no llevarlo al extremo. Soy una disfrutona. Disfruto en mi trabajo muchísimo, pero por suerte disfruto con muchas otras cosas también. Y me niego a renunciar a tener una vida personal a parte del cine. No me cuesta demasiado trabajo seleccionar proyectos de forma que me quede tiempo suficiente para compaginar los rodajes con otras cosas que también me gusta mucho hacer.

LBS: La forma y el momento en el que uno se inicia dentro del mundo profesional es muy importante, se juntan varios factores como una mezcla de adrenalina contenida por los deseos de aprender, de absorberlo todo, e inherentemente la impaciencia de asumir mas responsabilidades rápidamente que marcan una  propia línea de actuación en el futuro.

¿Como fueron tus primeros comienzos o pasos dentro del mundo profesional del sonido para el medio cinematográfico?.

DIANA: Mis primeros pasos fueron como meritoria. En ¨After¨, una película preciosa de Alberto Rodriguez, con un equipo al que a día de hoy sigo teniendo en un pedestal.

La verdad es que no me habría importado seguir bajo el ala del que fue mi mentor, Dani de Zayas, un poquito más. Pero siempre recuerdo que él fue muy claro al finalizar esa peli. Me dijo que no había un hueco asegurado para mi en su equipo, y que de todas formas “yo tenía madera de jefa”.

Así que yo, que me habría creído cualquier cosa que él me hubiese dicho en ese momento, me lo creí.

‘After’, una película de Alberto Rodríguez.

Me compré un zoom H2, una pértiga barata y un AKG (no recuerdo ni el modelo), y con las mismas me fui a grabar una serie a Marruecos.

Empecé a trabajar en proyectos muy pequeños, donde mi nivel de experiencia era acorde con los demás.

Y mientras iba aprendiendo y conociendo gente nueva, iban surgiendo proyectos cada vez más grandes.

A día de hoy creo que son las dos formas de aprender más interesantes y justas. O empiezas con un puesto de muy poca responsabilidad y observas y aprendes de los que te rodean, o empiezas con unos proyectos muy pequeños, donde todo el mundo está a un nivel de iniciación y aprendes equivocándote, o enfrentándote a retos que te ponen en situaciones de presión. Y ahí te das cuenta de que es verdad aquello de que la necesidad agudiza el ingenio.

LBS: Y para completar la pregunta anterior. ¿Si tuvieras que recordar una o varias personas que hayan sido relevantes en los inicios de tu carrera y a posteriori en el desarrollo de la misma, quienes serían y porque de esa importancia…?.

DIANA: La primera persona sería mi padre. Él me ayudó a construir una base muy sólida en la que me he apoyado en mil ocasiones. Yo nunca he podido aprender las cosas de memoria, desde pequeña siempre he tenido que entender hasta el último detalle de cualquier tema, antes de poder asimilarlo. Y él me ha ayudado a entender el sonido en profundidad, a saber cómo afecta a la señal cada pieza de mi equipo, y también cada factor externo.

La siguiente persona sería Dani de Zayas. Él me enseñó el rodaje. Con él aprendí muchísimo sobre la forma de trabajar. Había estado en un par de rodajes ya, pero este era diferente. Me enseñó cuál es nuestro papel y cómo se relaciona con el de otros departamentos. Fue un rodaje muy divertido, y él es una persona muy divertida. Seguro que eso también tuvo que ver con que me interesase cada vez más por la profesión. Cuando el rodaje acabó me quedó claro que era eso lo que quería hacer.

La tercera persona es Lee Orloff. Él vino a Sevilla con un rodaje americano, y yo convencí a mi amiga Chiqui para que me colase porque quería conocerlo. Era un señor con una experiencia muy diferente a lo que yo había conocido hasta entonces (Piratas del Caribe, Heat, Ali de Michael Mann). Y a mi me entusiasmaba la idea de verlo trabajar. Me dejó que me sentase a su lado mientras mezclaba, y yo volví día tras día y pasaba casi las jornadas completas charlando con él y aprendiendo de sus técnicas y sus experiencias. Era una persona de las que transmiten muchísimo, y yo lo acribillaba a preguntas. Desde entonces hemos estado siempre en contacto, y también me ha ayudado en algunas ocasiones cuando he estado de rodaje en Los Angeles.

LBS: Realizas labores tanto de sonido en producción como de montaje y diseño de sonido en ocasiones, aunque tu especialidad tiende a orientarse hacia el trabajo de rodaje, el set.

¿Podrías contarnos de que manera complementas estas dos facetas o especialidades?. ¿Si tuvieses que elegir alguna con cual te quedarías o por decirlo de otra manera en cual te encuentras mas cómoda y porque?.

DIANA: En este momento me encuentro mucho más cómoda en el rodaje.

El estudio es muy bonito, muy creativo, muy reconfortante. Pero es más sedentario.

Sin embargo enfrentarme a la posproducción me ha enseñado mucho sobre lo que se puede y no se puede dejar pasar en rodaje.

El rodaje tiene una cosa muy especial, muy bonita, pero a la vez muy complicada. Hay que elegir muy bien las batallas porque normalmente lo que conviene a un departamento, hay otro al que puede venirle mal.

Tener las condiciones ideales para grabar sonido directo siempre irá en detrimento de otras cosas. Ya sea fotografía, localizaciones, interpretación… y al final lo bonito de nuestro trabajo es que el objetivo final no es que suene bien, es que la película funcione como un todo. Nosotros siempre seremos solo una parte.

Conocer las técnicas y saber qué es posible hacer con la señal después de la grabación me ha ayudado muchísimo a elegir mis batallas en rodaje.

También a reconocer la oportunidad de grabar algo espontáneamente que no está en la orden pero que sabes que puede ser interesante para construir un paisaje sonoro. Aunque sólo sea una capa más.

En posproducción, me ha gustado mucho siempre la relación creativa que se establece con los directores, es un momento en el que la relación es mucho más estrecha, íntima y colaborativa que en rodaje.

LBS: Siempre hay un comienzo, un primer rodaje y este suele ser aventurado o difícil en la mayoría de las ocasiones por la propia inexperiencia…

Diana, ¿recuerdas aquella primera vez que afrontaste el sonido en producción de un rodaje?, ¿qué sentiste?.. ¿podrías contarnos como fue tu experiencia (también de cara a todos aquellos que vayan a afrontar próximamente su primer rodaje)?.

DIANA: La primera de todas fue en Nueva York. Todavía ni siquiera había conocido a Dani de Zayas, estaba de vacaciones justo al acabar la carrera.

Vi un anuncio en Craigslists, no recuerdo si quiera si era pagado. Pero no hacía falta tener equipo, me ofrecían un material muy básico para grabar un programa de cocina con un personaje de lo más estrambótico en distintas localizaciones. Recuerdo estar en Queens, junto al agua, haciendo una típica barbacoa americana y conectando cables y probando micros. Había aprendido mucho de mi padre, pero nunca lo había puesto en práctica fuera de nuestro propio estudio. Al final todo salió bien, y a mi me fascinó que este trabajo me llevase a sitios y a situaciones que ni loca habría vivido de otra forma en aquellas vacaciones.

Un par de años después, ya un poco más consciente de lo que hacía, llegó el momento que te conté antes. Acabé mi primera peli de meritoria y me fui a Marruecos. Fue algo parecido. Un anuncio en internet. Un sueldo muy básico y un proyecto que me llevaba varias semanas al Medio Atlas. Un equipo de gente con muchas ganas y poca experiencia, como yo.

Recuerdo algunos nervios, pero sobre todo recuerdo la adrenalina de que todo saliera bien. Recuerdo darle al play y reproducir entre toma y toma, asegurándome de que realmente se hubiera grabado. Jajaja

Diana Sagrista en el set de rodaje con su carro de directo.

Luego me fui a Barcelona, y en la misma oficina donde estaban montando la serie, me instalé con un portátil, unos auriculares y un protools LE, lo más básico que existía, y me hice toda la postproducción. No recuerdo cuantos capítulos, pero aprendí muchísimo con aquella experiencia. La serie se emitió en una televisión local en Cataluña.

LBS: Realizas gran parte de tu trabajo en el extranjero, habiendo cubierto numerosas producciones a lo largo de diversos países… ¿De que forma llegas a ese espectro internacional, como das ese paso?.

Y añadiría mas… ¿De todos los diferentes equipos de producción en los que has tenido la oportunidad de trabajar, en diferentes países, cual dirías que se destaca por su cuidado y mimo a la hora de trabajar con el sonido en producción?.

DIANA: La aventura de Estados Unidos empezó poco a poco. Yo llevaba poco tiempo en sonido, y una amiga íntima (Miriam Ruiz) se fue a New York a estudiar producción. Como en casi todas las escuelas de cine en aquel momento, prácticamente ningún alumno quería dedicarse al sonido. Todos querían dirigir o ser ‘dires’ de foto, y a la hora de hacer la tesis de su carísimo master en cine, querían tener buen sonido, ya que todos pensaban utilizar esa tesis como carta de presentación en el mundo profesional. Así que mi amiga decidió que en lugar de buscar sonidista, mejor me llevaba a mí a Nueva York, me pagaba los gastos como a una reina y me dejaba alquilar todo el material de sonido que necesitara. Y yo encantada!. La primera vez que entré en Pro Sound y vi la cantidad de juguetitos que podía probar aluciné. Me pasaba horas en esa tienda, iba ya a última hora y me quedaba tomando unas cervezas con los empleados y con el dueño, hablando de aparatos, haciendo comparativas de distintas marcas. Desde competiciones de sonidos de manipulación con distintas pértigas y suspensiones donde todos intentábamos ser the “smoothest operator”, hasta comparaciones AB de un montón de marcas de microfonía, grabadores… me lo pasaba como una enana.

No fue nada fácil mantenerse a flote en ese monstruo de ciudad, recuerdo que nos fuimos a hacer un corto a Los Angeles y tuve que pedir un préstamo para ir a trabajar!! Jajajajja..

Pero luego las cosas sucedieron un poco por sí solas. Me fui comprando equipo. Cada rodaje nuevo, algo nuevo. Fui conociendo gente, y cada vez los rodajes eran más profesionales, más interesantes y mejor pagados.

Todo esto siempre de la mano de la aventura del visado de trabajo, que fue un capítulo también largo e intenso.

En cuanto a tu segunda pregunta, ¡¡¡Desde luego no la India!!!… de lo que yo conozco, quizás España incluso.

Aunque yo creo que el cuidado y el mimo que se permite al sonido en rodaje no tiene tanto que ver con el país como con el tipo de producción.

Hay una realidad que afecta muchísimo a nuestro papel en el rodaje: la idea de que se puede doblar. Esto es determinante, porque nos diferencia de la mayoría de departamentos.

Aunque el doblaje es visto de distintas maneras. Y aquí influyen muchos factores.

Por un lado la tradición. Hay países, como India, donde están muy acostumbrados al doblaje y el sonido directo de calidad es relativamente reciente.

También influye el presupuesto. Hay películas que no tienen presupuesto para doblar, y en estos casos se ofrece especial cuidado al directo.

Sin embargo en una peli de estudio americana, con un presupuesto gigante y mil coches volando, si pides que te apaguen el ventilador que mueve el pelo del actor para llevarte la frase que dice: “Run, baby run!”, tienes poco que hacer

Luego hay casos curiosos como una vez, trabajando con Donald Sutherland, que el señor decía que quería rodar con una especie de ‘ventiladorcito’ de aire frío en la cara porque él era un gran actor en ADR pero si su cara aparecía roja y sudorosa en cuadro eso no se podía arreglar en post.

A veces, el directo también se sacrifica innecesariamente. Sólo porque vamos mal de tiempo, o estamos saturados. Parece como si sacrificar el diálogo no poniendo un micro, o no permitiendo 3 minutos para resolver un reflejo o una sombra, fuese la solución para terminar el plan.

Yo suelo estar muy en paz cuando veo que las cosas se mandan a doblar por una buena razón. Si no, me da mucha pena.

Y no es por nosotros, es sobre todo por los actores.

En una secuencia dramática donde un actor está ofreciendo una interpretación brillante, probablemente tras meses de preparación para ese personaje, mandarla a doblaje es para mi fallarle al actor. Es casi faltarle al respeto.

Cuando hay problemas externos que afectan al sonido directo todo el mundo nos mira a nosotros, y nos ofrecen su simpatía como si fuésemos los principales afectados. Pero yo no lo siento así.

El doblaje puede tener lugar muchos meses después del rodaje. Yo puedo estar en otra película o tumbada debajo de una palmera.

Pero el actor estará en una sala, y probablemente esté preparando un nuevo personaje que nada tenga que ver con aquel. Y sin embargo será él, o ella, quien tenga el duro trabajo de volver a cambiar de piel, y volver a ofrecer esa interpretación de nuevo.

Yo solo recibiré un mail, preguntándome detalles técnicos, que podría responder con un dedo desde mi palmera.

LBS: Diana, ¿cuales son o serían a tu juicio las cualidades que ha de tener y desarrollar constantemente un buen Sonidista o profesional del sonido en producción?.

DIANA: La empatía. Un rodaje es mucho más que sonido directo. Hay que ser conscientes de todo lo que pasa a nuestro alrededor, y sin dejar de ser perfeccionistas y exquisitos en nuestro campo, valorar también lo que pasa en otros departamentos y tener buen criterio a la hora de demandar. Ayudarnos unos a otros. La vieja escuela de los enfrentamientos está pasada de moda.

La técnica. El nuestro es un departamento muy técnico. Esta es la base de todo. Tienes que conocer cada pieza de tu equipo en profundidad. Tienes que diseñar la configuración a la medida de cada rodaje. Al leer un guión y al ver un plan de rodaje tienes que saber qué llevar. Cómo montar tu equipo. A veces demasiado material puede ser un lastre, a veces necesitas ‘backup’ para prácticamente todo…

El aspecto técnico es muy importante porque sólo cuando estás realmente seguro de lo que haces, tienes la confianza de exigir lo que necesitas.

La creatividad. Pero no sólo a la hora de construir o aportar a la historia. La creatividad en sonido también está en la solución de problemas. Hay que ser muy creativo para sobrevivir a todas las trampas de un rodaje.

LBS: ¿Qué representa para ti la figura del microfonista?, ¿crees que sigue sin reconocérsele la importancia que tiene, ya no solo, obviamente, para el Sonidista sino dentro del set?. ¿Cuándo tienes la ocasión de trabajar con uno o varios, como suele ser tu relación como jefa de sonido, que códigos sueles utilizar con ellos durante la capatación y registro?

DIANA: El microfonista es una pieza esencial del equipo. No sabría ni por donde empezar.

Por supuesto que no se reconoce la importancia que tiene!. Quizá la gente que está dentro del ‘set’ es más consciente de sus habilidades y de lo extremadamente difícil de su trabajo, pero para la mayoría es como que “sostienen el palito”.

En el equipo de sonido, como no solemos recibir palmaditas en la espalda de nadie, nos las damos entre nosotros y ya está!. A veces nos pasa que conseguimos algo realmente complicado, y nadie más siquiera se da cuenta. Pero lo hemos hecho, y nosotros lo sabemos, a mi eso ya me da suficiente satisfacción.

Obviamente es muy agradable el reconocimiento de los demás, pero no es imprescindible. Si lo fuese no podríamos dedicarnos a esto.

En cuanto a los equipos con dos microfonistas, pues depende una vez más del tipo de rodaje. A veces es mejor tener dos microfonistas, y otras es mejor tener uno y un auxiliar. Hay producciones en las que quieres llevarte todas las réplicas. Otras en las que lo que necesitas es moverte a la velocidad del rayo…

La Sonidista Diana Sagrista en un momento de rodaje.

LBS: Obviamente la importancia de establecer una buena comunicación, con el director y el ayudante de dirección, en el set de rodaje para poder desarrollar o “intentar vender” ideas fundamentales (planos sonoros, posición de los figurantes, ‘wallas’, ‘travellings’ etc…) es fundamental de cara a las posteriores fases de edición, montaje y diseño de sonido. También por la concepción multicanal y envolvente de la utilización del sonido en los procesos de posproducción del cine actual…. .

Desde tu posición como Sonidista, ¿como sueles afrontar esa relación con el director y su equipo, a la hora de exponerles situaciones sonoras en el set?. ¿Sueles tener éxito en esas propuestas?.

DIANA: Esta es la madre del cordero. La relación que estableces con el primero de dirección y con el director van a marcar el resultado de tu trabajo en extremo.

Ganarte su confianza es muy importante. Y para eso tienes que ser ser muy meticulosa, y tener mucho cuidado con no pedir demasiado. Ni demasiado poco.

Hacerles ver que se pueden olvidar de ti, y que si te acercas a pedir algo es porque es realmente necesario.

Yo suelo llevarlo bien, he tenido la suerte de trabajar con primeros de dirección muy capaces de entender lo que necesitamos. Y con directores que o me han sorprendido por su buen criterio, o lo han hecho por la humildad de reconocer que no lo tenían y dejarse guiar por el nuestro.

Normalmente si lo que necesitas son ‘wallas’ de figuración, o ambientes, o una frase de dialogo que está pisada… esas cosas es muy fácil que te las den.

Ya si quieres vender algo que no está en la orden y que va a requerir que el equipo pare de trabajar por ejemplo, tiene que ser algo que va a aportar algo chulo en ‘post’, algo que si no te llevas en ese momento probablemente no tendrás.

En estos casos primero siempre intento ver si lo puedo hacer por mi cuenta, sin afectar al rodaje. Pero si tiene que ser allí y entonces, y el primero me levanta una ceja, reconozco que a veces voy al dire. En casos muy especiales, es más fácil emocionar al dire con una idea creativa que aportará a la peli algo especial, que al primero de dirección con una idea que le parará el rodaje por unos minutos.

LBS: Y añado como complemento a la anterior y dentro del mismo contexto, poniendo en perspectiva la posterior fase de posproducción …

¿Sueles planificar sesiones de grabación de campo que puedas necesitar dentro de la conceptualización sonora de un montaje/diseño de sonido; o mas bien utilizas recursos mas directos (tipo librerías etc…), aprovechando quizás también tu experiencia como Sonidista y tu trabajo de campo?

DIANA: Tengo una librería de sonidos en el estudio que llevo años construyendo con ambientes y vehículos, animales y demás que me llevo de los rodajes o los viajes. Aunque siempre está un poco desorganizada!!.. Jajaja.

Hay cosas que pasan en rodaje que son muy difíciles de recrear. Yo siempre tengo prevenido un par estéreo para grabar ambientes, y ahora también un Ambisónico.

En un rodaje hace poco teníamos una localización por la que pasaban 4 trenes elevados. Recuerdo un plano en el que 3 de ellos coincidieron. Era un plano largo, muy bonito, con mucho movimiento pero donde el diálogo era mínimo, y mi principal atención se centró en conseguir una sensación espacial interesante con esos trenes. Me hizo mucha gracia porque todos me miraban con preocupación, queriendo consolarme porque se veía que esa frase casi no se iba a entender del ruido que hacían los trenes. Sin embargo mi microfonista y yo estábamos súper emocionadas con la sensación sonora y el sembrado de micros que teníamos a nuestro alrededor.

Hay cosas sin embargo que no me parecen interesantes en directo y no les presto tanta atención. No me obsesiono con todo lo que hace ruido. A veces grabo cosas consciente de que sólo serán una referencia.

En la parte izquierda inferior Diana Sagrista en pleno registro sonoro.

LBS: Para Diana Sagrista, como Sondista, ¿cuáles serían tus verdaderos enemigos dentro el set?.

DIANA: Una mala localización es el peor enemigo.

Seguido también de unos actores que no sean capaces de vocalizar o de proyectar su voz lo suficiente.

La fuente es muy importante. Una vez que las ondas hacen vibrar la membrana, todavía queda mucho camino, pero realmente la suerte está echada.

LBS: Dentro del contexto de la pregunta anterior…

Las “batallas sonoras” en el campo de batalla del sonido en la producción cinematográfica se suelen ganar en la preproducción, midiendo los peligros de las distintas localizaciones y aportando soluciones o por lo menos dejando constancia de ellas aunque a posteriori suelan caer en saco roto.

En tu caso, ¿sueles estar bastante activa en las fases de preproducción?… ¿puedes de una manera habitual adelantarte a los problemas que puedan surgir a la hora de rodar… si te dejan, claro?.

DIANA: Muchísimo. En la fase de preproducción es donde tienes que establecer el objetivo.

No todos los proyectos esperan los mismos resultados del directo. Como hemos hablado antes, la aceptación del ADR varía muchísimo de proyecto en proyecto.

Y de la misma forma la grabación de ambientes y de aquellos sonidos que se podrían hacer en Foleys.

Hay veces que incluso se determina la importancia de no doblar a un actor en concreto, sin embargo hay otro con el que no es tan necesario conseguir un 100% de diálogo.

Muchos rodajes no tienen ningún interés en el sonido de un vaso apoyando en una barra de bar, sólo utilizarán el diálogo y algunos ambientes que sean interesantes.

Sin embargo otros quieren la naturalidad del directo, la ‘rever’ de los espacios… y en estos casos lo necesitas todo. Te llevarás mil ‘wildtracks’ de lo que podrían ser Foleys, y grabarás impulsos para recrear la rever del directo en post.

Todo esto se establece en la preproducción. Y es importantísimo tenerlo claro, porque afectará a las batallas que tienes que luchar o no.

En sonido nos encontramos muchas veces con que cuando nos enseñan las localizaciones ya están cerradas. Hay algunas ocasiones en las que sí se pueden tirar por sonido, pero en muchas otras lo que nos queda es hacer intervenciones para alterar la acústica, o pequeños ajustes de planificación para evitar una zona especialmente conflictiva.

LBS: Diana, ¿cuál ha sido el plano, toma o escena mas complicada que has tenido que afrontar en un rodaje?.

DIANA: !Uf! Los factores que pueden complicarte la vida en rodaje son tantos que no sabría decirte. Desde planos secuencia a ‘steady’ viendo 360 grados con diálogos en plano general, con actores que se hablan abrazados, con espejos por doquier, con cambios de ropa en cuadro. Con ‘set ups’ multicámara donde la secuencia empieza dentro de un coche con diálogo y a la llegada los recoge una ‘steady’ que los acompaña por una escalera hasta un interior…

En rodaje nos pasa de todo.

Pero mira, a mi estos desafíos me encantan. La creatividad en este departamento muchas veces no está relacionada con lo creativo de la historia, o con la creación de un paisaje sonoro super original. Hay muchas veces que el ansia creativa se satisface al resolver problemas y situaciones, es en la estrategia donde tienes que poner toda tu creatividad a prueba. Y además tienes que hacerlo en el tiempo que hay, normalmente a contrarreloj. Es súper excitante.

LBS: Si hablamos de la necesaria y omnipresente, aunque no definitiva tecnología…

¿Qué equipamiento técnico (grabadores, microfonía preferida, perchas etc…) sueles utilizar habitualmente o de manera regular en los rodajes (independientemente del tipo y estilo del rodaje en cuanto al sonido en localización?.

DIANA: Yo creo que una vez que nos movemos en gamas altas, la elección de las marcas y modelos y demás es mucho menos importante de lo que parece.

Esas batallas que si ‘Schoeps’ o ‘Neumann’, que si ‘Lectro’ o ‘Zaxcom’, que si ‘Cantar’ o ‘Sound Devices’… a mi me parecen una gilipollez.

Lo importante es el uso que des a tu equipo. Conocerlo, sacarle partido, utilizarlo de manera correcta es mucho más importante.

Yo uso una Sonosax analógica porque me encantan sus previos y sus limitadores, y porque cayó en mis manos. Uso ‘Schoeps’ de varios modelos y ‘Lectro’. Tengo varios grabadores, todos de ‘Sound Devices’, que a veces combino por diversas razones en la misma producción.

LBS: ¿Cual sería tu equipo fetiche o favorito dentro de tu equipo técnico de rodaje?..

Mi Schoeps CMC6+MK41 en las manos de Esther Marquina, encima de un buen actor y en una localización con buena acústica.

LBS: Una difícil, o cuanto menos complicada.

¿Cuál ha sido la producción/es y el director/es con los que hayas tenido la oportunidad de trabajar tanto en rodaje como en posproducción, que te haya dejado un recuerdo especial a lo largo de todos estos años por su especial sensibilidad a la hora de abordar el tratamiento del sonido en su producción?.

DIANA: Trabajar con Alexis Morante en cualquiera de las producciones que hemos hecho juntos es un gustazo. Es un director muy creativo, muy exigente y que aveces está como una regadera. Sus propuestas y sus peticiones te estimulan hasta el extremo, y su carácter es tan divertido y tan motivador que no te puedes negar a intentar ni la mayor de sus locuras, hasta el final.

Aunque he disfrutado mucho en muchos rodajes, y he encontrado directores muy especiales, cada uno a su manera. Tim Sutton y su incansable búsqueda de la naturalidad, Fernando Colomo y su especial respeto al sonido directo…

LBS: Llegados a este punto me gustaría, Diana, en este momento, reflexionar y preguntarte sobre un tema tan especial, sensible e importante como es el protagonismo de la mujer en el mundo del sonido cinematográfico, que ha sido mas bien escaso hasta hace pocos años, o por decirlo de una manera mas liviana, ha estado medida en cuentagotas..

¿Cuál es, a tu juicio, y en base a la experiencia que has vivido a lo largo de tu carrera, el papel en la actualidad de la mujer dentro de la industria del sonido para el medio cinematográfico y audiovisual de nuestro país?.

DIANA: Hoy en día y por fortuna ya encontramos mucha mas presencia y protagonismo de las mujeres dentro de un sector (como la gran mayoría en la industria cinematográfica) dominado por el género masculino en su mayoría de especialidades. Y también, esta claro que quedan aún quedan muchos objetivos por cumplir en este aspecto.

Me parece un tema muy complejo.

Por un lado, el papel de una mujer sonidista creo que es el mismo que el de un hombre, una vez en producción. Yo no creo que se puedan cuantificar las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a sensibilidad, organización y ese tipo de cualidades.

Por otro lado, hablar en base a mi propia experiencia se me hace muy difícil, ya que yo nunca he recorrido este camino con un sexo diferente, por lo tanto es difícil afirmar qué hechos o sensaciones están realmente relacionados con el hecho de ser mujer.

Cuando yo empecé no sólo era mujer, también era bastante joven, no trabajaba en mi primera lengua, y encima venía de una escuela donde el sonido hay que lucharlo y defenderlo. Total, un regalillo para un primero de dirección acostumbrado a hombres 10 años mayores que yo, o en algunos casos a hombres que (según me contaban ellos) aceptaban situaciones donde el sonido se sacrificaba sin ninguna necesidad.

Ganarme su confianza era mi principal foco de atención en los primeros días. Demostrar que sé lo que hago, y conseguir que me tomasen en serio. Era importante, no para mi orgullo, si no para que me dejasen hacer mi trabajo.

En cualquier caso, está claro que entonces había muy pocas mujeres Sonidistas. No ha habido un sólo rodaje, hasta el día de hoy, en que nadie me haya comentado que es la primera vez que trabaja con una jefa de sonido.

Ahora, cada vez somos más. No sólo sonidistas, también microfonistas, auxiliares de todos los departamentos técnicos, grips, eléctricas, conductoras de camiones. Todos los puestos tradicionalmente copados por hombres están cada vez captando el interés de más mujeres.

Este fenómeno está sucediendo a nivel global, no solo en España.

En Estados Unidos, hay un movimiento social que está presionando en la misma dirección. Aunque aquí encuentro otro tema muy complicado, ya que la diferencia entre como se está dando este fenómeno en Estados Unidos y España está muy relacionado con nuestros sistemas políticos, y con algo más complejo todavía que es nuestro imaginario colectivo, nuestros valores y tendencias como sociedad. Que yo encuentro bastante diferentes en los dos lugares.

En España, creo que esta eclosión de mujeres no está provocada sólo por la llamada ley de paridad, pero sí está fuertemente apoyada por esta ley.

Yo soy feminista. Creo en la importancia de llegar a la igualdad de condiciones y posibilidades. También creo en un sistema que tiene el deber de intervenir para evitar que el liberalismo económico y la crueldad de la naturaleza permitan que nos saquemos los ojos. Creo que estamos viviendo un momento donde la ideología es muy importante. Las políticas sociales son una gran diferencia entre los dos lugares donde he vivido, y aunque esta ley me pudiera parecer imperfecta, o incompleta, me parece muy importante defenderla.

Entre las críticas a los efectos de esta ley, se habla de puestos ocupados por mujeres que no tienen la suficiente experiencia, o de hombres que son grandísimos en su trabajo y han visto descender el número de llamadas drásticamente. También de otros hombres que han decidido burlar la ley y trabajar con una “máscara de mujer”, acaparando parte de esas llamadas, normalmente tras el nombre de una microfonista, o utilizando alguna otra estratagema.

A mi tampoco me gustan estas consecuencias, y entiendo que evitar las malas prácticas está en nuestra mano, y sin embargo otras son quizá consecuencias intrínsecas al proceso de cambio. Pero cualquiera que sea nuestra posición respecto al tema, cualquiera que sea nuestra actitud, o nuestra crítica, es innegable que cada vez somos más. Y a mí me gusta pensar, que superadas las turbulencias del cambio, cuando lleguemos a un nuevo equilibrio, habremos ganado todos.

En la parte izquierda Diana Sagrista en el set de rodaje.

LBS: Cambiando de tercio Diana, ¿Cuales ha sido el /los proyectos o películas en las que has participado y que mas te han marcado por la concepción y utilización sonora que proponía la historia?.

DIANA: En ‘Carmina y Amén’, Paco León tenía una concepción del sonido de su película muy interesante desde el principio. Tuvimos una reunión, ya en la preproducción, a la que asistimos el mezclador, el músico, la jefa de producción, Paco y yo. Él quería incorporar elementos del directo a la música y jugar mucho con una banda sonora experimental, que pasase de ‘diegética’ a ‘extradiegética’ con libertad.

LBS: A lo largo de estos años de oficio Diana, seguro que ya habrás vivido diversos momentos o anécdotas durante los distintos rodajes en los que has participado.. ¿Existe alguna o algunas que recuerdes con especial gracia o cariño y que nos puedas contar?

DIANA: Pues siguiendo con el mismo ejemplo, y gracias al cuidado que pusimos en comunicarnos en preproducción, hubo un momento muy divertido en que pasó un señor vendiendo naranjas por la calle mientras rodábamos en un interior. Y ni Laura Alvea, que era la primera de dirección, ni nadie más en el rodaje puso ningún impedimento en que se parase todo lo demás para sacar un par de micros por la ventana y llevarnos ese ‘wild track’ de ambiente de calle Sevillana que sabíamos que era tan real como todo lo demás en ese proyecto.

Aunque para anécdotas siempre los documentales se llevan la palma. Quizá el momento más divertido que recuerdo fue durante un road trip desde Orlando a Nueva York, en que llevábamos un piano Yamaha de pared en la parte de atrás de un camión, convertido en un pequeño estudio de grabación/sala de conciertos. Íbamos camino de Boone en North Carolina, la cuna del Blue Grass. Íbamos a encontrarnos con unos músicos que habían preparado una fiesta y se iban a subir a tocar a nuestro camión en una localización preciosa junto a una hoguera gigante. Hasta que decidimos irnos por la ruta panorámica y acabamos con el camión atravesado en una carretera de montaña, con la caja de cambios rota y bloqueando el tráfico en los dos sentidos. Después de horas de caos (todas grabadas), y más horas de carretera remolcados por una grúa, llegamos a Boone con la hoguera apagada y los músicos más que ambientados. Así que acabamos en un estudio de grabación con más de 10 locos tocando Blue Grass para nosotros. La fiesta duró hasta el amanecer, y esa secuencia es mi preferida en el documental.

LBS:  Por último Diana. ¿qué consejo darías a los locos que quieren dedicarse a este maravilloso oficio de la creación de mundos sonoros para el medio cinematográfico y audiovisual?.

DIANA: Pues que lo hagan. Si lo quieren hacer, que lo hagan.

LBS: Muchas, especiales y sonoras gracias Diana por esta entrevista  y mucha suerte en tus próximos proyectos y pasos en tu carrera.

DIANA: Muchas gracias a vosotros. Un placer.

oscardeavila@labobinasonora.net
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