ANÁLISIS: La expresividad y narrativa sonora en “TARDE PARA LA IRA”, de Raúl Arévalo.

Sonoros saludos a tod@s!!!

La Ópera prima de Raul Arévalo ha sido un parto cinematográfico difícil, lleno de unas complicaciones y dificultades que son el santo y seña de cada día en la industria de nuestro país, como son principalmente la falta de financiación y la distribución, que en definitiva no permite la llegada de toda aquella propuesta que no sea tipo “mainstream” o que no este apoyada por el oligopolio de las cadenas privadas, las cuales tristemente deciden lo que es bueno y lo que no (vamos como el gobierno de turno).

En el caso de “Tarde para la ira” (Canica Films, Agosto la película) han sido unos cuantos años (mas o menos 7 u 8 años) intentado buscar una financiación esquiva y los recursos necesarios para levantar y llevar a la pantalla una historia que rezuma por todos los lados la frescura, la inercia y la intuición propia de un Director primerizo, cinéfilo y con un talento desmesurado como es Raul Arévalo y tambien con el riesgo y trabajo de una enorme productora como es Beatriz Bodegas.

Para bien del CINE (con mayúsculas, si) la producción logró finalmente reunir un presupuesto con el que poder realizarse (entorno a 1.200.000€) contando el apoyo de RTVE, y consiguió demostrar (una vez mas) que una buena historia siempre tiene que ganar y salir adelante.

La cinta protagonizada por Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Raul Jimenez, Manolo Solo y Font García tuvo su estreno de forma oficial en la 73 edición de la Mostra de Venecia celebrada el pasado 2016 y en el Toronto Film Festival y hasta la fecha ha sumado numerosos reconocimientos en los Festivales mas importantes de nuestro país: 4 premios Goya (incluyendo los de mejor Director novel y película), 5 premios Feroz y 5 premios otorgados por el Círculo de escritores cinematográficos.

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“Tarde para la ira” una película de Raul Arévalo.

Todo el éxito de público, premios y crítica acumulado hasta el día de hoy no tendría razón sin tener cuenta el sello dejado por el equipo técnico que ha participado en las distintas fases de producción y posproducción de la película. Desde el montaje de un ilustre como Angel Fernández Zoido, pasando por la fotografía de Arnau Valls Colomer, la música de Lucio Godoy, la dirección de arte de Serafín González y todo el departamento de arte, vestuario.. y con los responsables de la creacción de su mundo sonoro (de lo que vamos a hablar a continuación), “Tarde para la ira” logra un envoltorio y una atmósfera realista, creible, sin ornamentaciones, propio de un western urbano, moderno, que recuerda ciertos aromas de “La Isla Mínima” pero con una personalidad y sello propio de un Director que se siente libre y en libertad creativa.

Según sinopsis oficial: Madrid, Agosto de 2007. Curro entra en prisión tras participar en el atraco de una joyería. Ocho años después sale de prisión con ganas de emprender una nueva vida junto a su familia, pero se encontrará con una situación inesperada y a un desconocido: José, que le llevará a emprender un extraño viaje donde juntos se enfrentarán a fantasmas del pasado y se hundirán en el abismo de la venganza.

El encargado de la concepción y creación del mundo sonoro del debut de Raul Arévalo  es el diseñador de sonido Pelayo Gutiérrez, acompañados en esta ocasión por Tamara Arévalo como responsable de sonido en producción, Andrea Paralta en la edición de diálogos, la gente de Soundtroop (Miguel Barbosa y Diego Staub) en el ARTE de Foley, Abraham Fernández en la asistencia de edición de sonido, Alberto Ovejero como mezclador de re-grabación y Ana Belén Martín en la coordinación de los procesos de posproducción de sonido.

Todos los procesos de posproducción de sonido fueron realizados integralmente por la empresa de servicios en contenidos digitales DELUXE que tiene en la capital de España y al cargo del cual esta, desde el año 2015, el diseñador de sonido Pelayo Gutiérrez después de una larga etapa en los estudios La Bocina Sonido. Esta acción e importante fichaje realizado por la multinacional DELUXE responde a un deseo de potenciar y dar un salto cualitativo en el área de diseño de sonido para cine y tv, creando un departamento específico que le permita afrontar todo el procesos de posproducción de una forma integral y completa. Hasta la fecha ya se han abordado numerosas producciones como Julieta, de Pedro Almodóvar, El Olivo, de Iciar Bollain, la serie de  El Ministerio del tiempo o Kiki “el amor se hace” de Paco León entre otras mucha o la que nos trae hoy hasta este especial en forma de análisis… “Tarde para la ira”.

El diseñador de sonido Pelayo gutierrez en los estudios DELUXE.

El diseñador de sonido Pelayo Gutiérrez en los estudios DELUXE.

“Es preciso que los ruidos se conviertan en música”

Rober Bresson

Cuando nos acercamos a la creación de un mundo sonoro en cualquier tipo producción destinada a medio cinematográfico, y por norma general, nos encontramos con una serie de acciones creativas (no técnicas) que hay que cumplir con éxito, como son las de dotar de realismo, continuidad y de un ritmo correcto a todos elementos sonoros (de directo, editados y diseñados etc..) que van a formar el esqueleto y la cuerpo sonoro de la historia, es decir primero servimos a la película y a posteriori intentamos elevarla.

Realmente, y de un modo particular, lo mas complicado dentro de la gestión sonora viene en la forma de como ayudar a elevar la propia historia mediante la utilización expresiva del sonido, en la búsqueda de lo que llamamos “el tono sonoro”. Y no me refiero con ello una búsqueda de un cierto “tono” o “color” en base a la manipulación de los espacios, dinámicas y frecuencias dentro de las etapa de mezclas finales… sino mas bien con algo tan intangible como la búsqueda supeditada al mundo de la emociones y la utilización psicológica del sonido como medio expresivo dentro de la historia, intentando llegar a un nivel en el que los ruidos y la música forman un todo continuo, y ahí, al final, habremos logrado ayudar a elevar la historia y sus emociones, donde los ruidos actúan como una partitura de música concreta.

El aforismo del gran Rober Bresson (uno de los creadores mas transgresores en la utilización del sonido como medio y fin expresivo en sus películas) utilizado anteriormente sirve perfectamente para resumir, lo expuesto anteriormente y representa la base del trabajo sonoro de “Tarde para la ira”, y por extensión para definir y resumir la filosofía de trabajo sonoro del Diseñador de sonido Pelayo Gutiérrez.

A lo largo de su ya larga carrera, la búsqueda constante de la musicalidad en los ruidos, la perfecta fusión entre todos los de banda sonora  han sido la piedra angular de su trabajo.. Y esto ya lo ha demostrado en muchas ocasiones a lo largo de su filmografía. Películas tan emblemáticas como Obaba, de Montxo Armendaríz, Te doy mis ojos, de Iciar Bollain, After, Grupo 7 y La Isla Mínima, de Alberto Rodríguez son claros ejemplos de la utilización expresiva y musical de los sonidos sin lineas difusas entre ambas (aquella secuencia junto al río en “Te doy mis ojos” de Iciar Bollain siempre será una de mis favoritas), y todo ello me refuerza en el ideario de la desaparición de las fronteras entre los distintos elementos que participan en la construcción de un mundo sonoro.

“Tarde para la irá” tiene ante todo una gran virtud en su planteamiento sonoro, y es el tono crudo, turbio, desgarrado e hiperrealista que Pelayo Gutiérrez han sabido dar a la construcción visual y rítmica planteada por Raul Arévalo, además de lograr mimetizar de manera eficaz el diseño de todos los elementos sonoros con la justa, pero muy efectiva música compuesta por Lucio Godoy y Vanessa Garde.    

Desde una perspectiva global podríamos dividir el desarrollo sonoro de “Tarde para la ira” entre tres partes bien diferenciadas, un preludio compuesto por las secuencia inicial del atraco, posterior persecución y detención de Curro. Una segunda parte de presentación y evolución del personaje de Jose y Curro, con una mayor presencia de espacios sonoros interiores (el bar, el hospital, las casas de Jose y Curro, la discoteca, y el gimnasio). Y una tercera parte centrada en la materialización de la venganza en la que los espacios son sonoros son mas abiertos, mas poéticos (viaje al pueblo, fiesta y granja). El epílogo lo identificaríamos con la vuelta de Jose a Madrid para ejecutar a Raul en el bar.

El plano secuencia inicial de la persecución guarda, para mi, algunos aspectos muy interesantes. Uno sería en su inicio, basado en un falso silencio, compuesto por una atmósfera exterior tranquila, propia de un barrio del mes de Agosto, y el sonido interior del coche, con presencia protagonista del ruido del motor en ralenti en espera. Todo ello contribuir positivamente a aumentar la sensación de expectación del espectador; y otro momento el final de la persecución, con el choque del coche de Curro y el de la policía nacional.

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Existe un momento muy interesante en ese final y se da en el juego de las sirenas durante toda la persecución, en muchos momentos se mantienen en fuera de campo, lejanas, cercanas y muy amenazantes, pero dejando el espacio justo para toda la sonoridad interior de las maniobras de conducción y evasión del coche, hasta que en la última maniobra, un giro brusco propiciado por el cierre de un coche patrulla en su trayecto y cuando pensamos que se puede lograr su objetivo de evadirse, se produce un impacto sonoramente imprevisible, y digo imprevisible porque esta manejado con el tempo sonoro exacto, no lo advertimos, ni lo intuimos, viene del fuera de campo y su efecto resulta demoledor. Ese es el poder del fuera campo, la sorpresa, pero tambien la sugerencia y la preparación hasta el momento del impacto.

Por último, y dentro de esta parte inicial quiero destacar la escena del después del impacto con el coche patrulla. En ella nos encontramos a un curro conmocionado intentando salir del coche volcado. El montaje del sonido subjetivo de Curro, de su conmoción y salida del coche consigue un efecto muy de encapsulación muy creíble, crudo y cercano, casi por el simple hecho de huir del típico efecto “pitido” tan utilizado últimamente para este tipo de acciones y elegir una textura sonora mas musical oscura, grave y mecánica.

De toda la primera parte de la historia me gustaría destacar varios momentos. Primero la visita de Ana a la cárcel para un vis a vis con Curro, con el aislamiento sonoro de los dos personajes dentro del cuarto del “vis a vis”, se consigue un mayor efecto emocional entre los dos personajes, mas acentuado aún con el contrapunto sonoro, dejando casi imperceptible los fondos sonoros en fuera de campo de los pasillos de cárcel.

En segundo lugar, destacaría el tratamiento la sonoridad interior del piso de José, donde el silencio (no técnico) y la calma sonora presiden el espacio y acentúan la sensación de soledad y vacío que sufre Jose. Dentro de esta parte tambien podemos descubrir uno de los aspectos y juegos sonoros-musicales que mas le gusta utilizar y trabajar al diseñador de sonido Pelayo Gutiérrez, y es la utilización expresiva de los sonidos en fuera de campo para marcar emociones y reacciones de los personajes. En esta ocasión la sonoridad de los mecanismos de subida y bajada de un ascensor sirve para preparar y acentuar o marcar ciertos emociones de los personajes en diversos momentos. Esto ocurre entre a partir del minuto 8 en la secuencia correspondiente al chateo que mantienen a través del ordenador Ana y Jose por la noche. En un momento dado de la charla se produce una espera en la contestación de Ana a una pregunta de José, en ese instante comienza a sonar en fuera de campo y ganar en intensidad la sonoridad de un ascensor en funcionamiento. Mientras el encuadre permanece en un primer plano cerrado de Jose y la pantalla del ordenador con los puntos suspensivos de escritura parpadeando en la casilla del chat, el sonido va evolucionando de una forma mucho mas intensa y presente, hasta que se produce la parada final del ascensor que coincide en síncresis con la mirada de Jose.

Mediante la utilización de este tipo de puntuaciones o marcas sonoras en una secuencia como esta, casi de carácter transitorio, cobra, gracias al sonido, fuerza y expresividad. Este mismo juego sonoro del ascensor aparece en varios momentos dentro de la relación Ana-Jose, como por ejemplo a partir del minuto 22:40 tambien.

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Pero si debemos detenernos en un elemento destacable en su utilización narrativa y expresiva dentro de la construcción sonora de “Tarde para la ira”, este el tren, un tren que por otra parte actúa siempre desde un modo extradiegético, lo que se oye pero no se ve.

A lo largo de la historia de la utilización narrativa y expresiva del sonido en el cine, muchas son las películas que han utilizado la sonoridad y sonidos de los trenes de una manera casi metafórica, valga recordar como ejemplo al tratamiento la utilización que le dio el gran diseñador de sonido Walter Murch en una de la secuencias mas representativas de la saga de “El padrino”, como es la del asesinato de Sollozo a manos de Michael Corleone (Al pacino).

Esta hábil utilización metafórica y expresiva del tren por parte de Pelayo Gutiérrez en la parte en la que Jose y Curro visitan a Triana (Manolo Solo), podría considerarse tambien como un guiño o un homenaje sonoro a la secuencia que nos referíamos anteriormente de “El Padrino I”.

La construcción sonora de toda la parte del Triana se realiza de una manera muy artística, desde el comienzo de la secuencia con el encuentro de los tres personajes. Les invito a que se fijen y detecten dos marcas sonoras bastantes expresivas; la primera cuando hace acto de presencia el Triana (apareciendo un esbozo sonoro del tren), y la segunda cuando este reconoce a Curro, mas concretamente dice:… Currito no?.

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Ya en la secuencia del interior del gimnasio, cuando están reunidos en el almacén los tres personajes se produce el clímax sonoro de la utilización del tren, mas concretamente a partir del min 46:33 y coincidiendo con un plano del Jose fijándose en el destornillador que está encima de la mesa, oímos como va surgiendo desde el fuera de campo y creciendo sonoramente el sonido del movimiento de un tren sobre los railes. Primero es contenido, oscuro y difuso, pero coincidiendo con el punto en el que Curro mira a Jose y ya percibiendo que algo va mal este comienza a crecer, tambien en comunión con el sonido de la respiración de Jose, haciéndose cada vez mas intenso, marcando un momento metafóricamente fascinante como es el sonido chirriante de los railes en sincronía con el primer plano del destornillador sobre la mesa, y en todo ello llega el clímax, el momento del acuchillamiento, el que el sonido del tren casi se silencia adquiriendo un efecto sonoro mayor las cuchilladas que propina Jose a el Triana. Una secuencia sonora particularmente para recordar en cuanto a la utilización del sonido como forma expresiva.

Ya en la parte final de la película me gustaría destacar tambien varios momentos. El primero en el 1:17:06 al 1:17:55 con la utilización del sonido en fuera de campo de una textura grave parecida al ruido que produce un avión sobrevolando el cielo y que actúa imprimiendo una mayor tensión y dramatismo a la secuencia en la que Julio esta de rodillas frente a Jose, que le está apuntando con un arma. Este mismo efecto vuelve a aparecer segundos antes de la ejecución de Julio en el cobertizo, en un dramático cruce de miradas entre los dos. La segunda y para no extenderme mas, se da en el momento justo después del disparo (ojo al sonido, en off, del cerdo que cierra la escena dentro del cobertizo) cuando Jose sale del cobertizo escopeta en mano y se encuentra con Curro, una vez que emprenden el camino de vuelta hacia el coche atravesando la cámara se separa de los personajes para mostrarnos de un modo subjetivo el cielo y el bosque que rodea al cobertizo, la atmósfera sonora cambia sutilmente, sutiles ráfagas de aire se mezclan con los ecos lejanos de la música proveniente del pueblo, que vuelve a nacer. Poesía sonora.

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Por último dar la enhorabuena a todo el departamento de sonido por su trabajo y por hacer de una película pequeña (en presupuesto) una verdadera joya sonora.

Hasta aquí ha llegado este particular y pequeño análisis sobre la utilización del sonido como forma narrativa, expresiva y metafórica en “Tarde para la ira”, para mi una de la sensaciones sonoras del ya pasado 2016… Ah!, y si me piden una conclusión o reflexión, pues miren solo me queda decirles que si… que el señor Gutiérrez lo ha vuelto a hacer, y van unas cuantas.

oscardeavila@labobinasonora.net
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