ESPECIAL: El mundo sonoro de TRIADIC, de José Tomé.

Sonoros saludos a tod@s!!!

Me van a permitir, queridos amigos y lectores de labobinasonora.net, que hoy les presente algo un poco fuera de la tónica habitual de los especiales que abordamos, normalmente mas centrados en obras en formato largometraje o cortometraje, sean ficción o documental en cuanto al tipo de género.

Siempre he defendido que este tipo de piezas u obras, de corte mas experimental, sirven para romper normas y estructuras establecidas en torno al lenguaje de la imagen y del sonido dentro del ámbito cinematográfico y siempre hay que prestarles mucha atención. Porque de alguna manera permiten hacer evolucionar las propias formas y estéticas cinematográficas y cuando buceas dentro de ellas te vas planteando preguntas que habitualmente de otra manera por los tiempos y formatos no nos atrevemos a plantear aunque queramos.

Por lo expuesto anteriormente, hoy me permito la licencia de presentarles un cortometraje experimental, TRIADIC, que hace unos meses vio la luz fuera del circuito de festivales y que a mi juicio merece mucho la pena descubrir y analizar las claves y detalle junto a su creador. Un creador que como aliciente añadido, forma parte de la gran familia de profesionales del ARTE de la creación y tratamiento de sonido para el medio cinematográfico y en mas de una ocasión nos hemos acercado a su trabajo como Diseñador de sonido.

TRIADIC, una obra de José Tomé.

TRIADIC es el segundo proyecto audiovisual, como Director, del diseñador de sonido madrileño, afincado en Sevilla, José Tomé (Los niños salvajes, Hambre, Tin&Tina, Nerón, The Darknees Keeper,The Extraordinary Tale of the Times Table) tras su primer cortometraje experimental que bajo el título de “Welcome to the machine” reflexionaba acerca de la desinformación en la sociedad de la información. Junto a Tomé el resto del equipo que ha formado parte imprescindible de este viaje ha estado compuesto por: Fran Fernández Pardo (Dirección de fotografía), Sara Sánchez, Carlos Crespo, José Tomé, Fran Fernández Pardo (Producción) y Katja Kaiser, Magda Kryda, Rashida Shani, María Maksutova, José Rodriguez Cayuela (locuciones). El montaje (imagen y sonido) y la composición musical han corrido a cargo del propio José Tomé.

En su paso por distintos festivales hasta la fecha TRIADIC ha sido Semifinalista en el 40 Festival Internacional de cine de Elche (España) y en el International Open Film Festival (IOFF) (Bangladesh) y ha sido seleccionado en el  Goldensun Short Film Festival (Malta), London International Film Festival (UK), MICT (México)IndieWise Virtual Festival

Particularmente siempre me he declarado admirador del trabajo de José Tomé del cual me siento muy próximo a sus ideas y reflexiones sobre el cine y el sonido. Es, a mi juicio, uno de los diseñadores de sonido con mayor capacidad reflexiva y analítica acerca de la función y la aplicación del sonido dentro del lenguaje cinematográfico, y también en su aplicación dentro de otras disciplinas como el arte sonoro o el campo del videoarte, áreas que plasma y da a conocer a través de su imprescindible blog Efecto fundador.

Web personal: www.josetome.es

Pero vamos por partes, antes de nada vaya el especial agradecimiento a José Tomé por las facilidades dadas para la realización de este especial y a continuación les invito a que se tomen un pequeño tiempo para realizar una audiovisón de TRIADIC, lo asimilen y procedan a continuar la lectura.

“Todo lo humano procede de la tierra y a la tierra ha de volver”, Goethe.

A modo de breve introducción, esta maravillosa sentencia del poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán Johan Wolfgang Von Goethe sirve de eje central sobre el que gira el concepto filosófico de TRIADIC, un ejercicio poético acerca del conflicto entre el hombre y la materia, del equilibrio roto por el paso del tiempo y la pequeñez del hombre ante una naturaleza que vuelve a tomarse la revancha.

TRIADIC se rodó durante el periodo comprendido entre los años 2011 y 2013 en las ruinas y vestigios materiales de la antigua Fabrica de hierros “El Pedroso”.

Situada en la sierra norte de Sevilla y ubicada actualmente dentro de la finca privada “Los Naranjos”, la fábrica de “El Pedroso” ha sido uno de los principales centros siderometalúrgicos españoles durante la segunda revolución industrial española,siendo de ella de donde salió el hierro para construcciones tan emblemáticas como el Puente de Triana en Sevilla (Puente de Isabel II), entre otras edificaciones. 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Pero antes de entrar o llegar al mundo sonoro que rodea a la obra, debemos acercarnos a su ideología y su desarrollo temporal planteando una serie de preguntas clave como:. ¿Cuáles podrían ser los orígenes conceptuales de TRIADIC?, ¿de dónde nace la idea de plasmar el paso del tiempo como aliado de la naturaleza en su reconquista de un espacio industrial en ruinas?. 

Podríamos decir que la lectura y el estudio del ensayo “La Ruina” escrito por el filósofo y sociólogo alemán Georg Simmel tiene parte de las respuestas a las preguntas expuestas anteriormente . En él, Simmel, escribe acerca de las relación del hombre y sus obras con la arquitectura, y que define como: “El único arte en el que se salda con una paz auténtica la gran contienda entre la voluntad del espíritu y la necesidad de la naturaleza, en el que se resuelve en un equilibrio exacto el ajuste de cuentas entre el alma, que tiende a lo alto, y la gravedad, que tira hacia abajo”.

Pero también para responderlas son también claves los recuerdos del propio Tomé durante su infancia, recuerdos cimentados en su curiosidad por la arquitectura y las formas industriales que rodeaban su hábitat, como bien detalla en la notas del Director incluidas en del dossier de TRIADIC y que vale la pena reproducir a continuación:

“Nací en un barrio obrero de Madrid en el que a finales de los setenta aún permanecían un sinnúmero de talleres y pequeñas fábricas. Cada mañana, de camino al colegio,miraba sus fachadas casi en abandono que aún mantenían una ligera capa de pintura blanca por la que se transparentaba el cemento gris. A través del portón podía ver como la maquinaria era operada por trabajadores vestidos de azul entre estruendos y luces cegadoras. Era como estar ante un organismo en continuo funcionamiento .Un monumento misterioso e incomprensible para mí. 

Los años pasaron y poco a poco estas fábricas fueron perdiendo su vida, algunas se trasladaron a la periferia,otras cerraron y fueron derribadas. Ya nada queda.

En TRIADIC vuelvo a reencontrarme con esos recuerdos de infancia. Recorro sus estancias llenas de vegetación, imagino cómo era el lugar antes de que la naturaleza se apoderara desus pareces, me maravillo ante su nueva existencia.

Un monolito a la memoria, al fracaso del sueño industrial…”.

¿Y por qué en particular la localización de la antigua fábrica de hierros de “El Pedroso”?… Para ello debemos de mirar TRIADIC como el resultado reducido de un proyecto mas grande y global, que como bien me explica José Tomé fue menguando por falta de apoyo en un principio“Al principio el proyecto tenía como base la realización de un largo documental que pretendía hacer un recorrido por España del patrimonio industrial abandonado, para ello habíamos realizado un estudio pormenorizado y recopilado en 100 folios. Comencé a pedir inicialmente apoyo a distintas Asociaciones de Patrimonio industrial de toda España. Las primeras en ofrecerme su apoyo fueron las asociaciones de patrimonio industrial asturiana (Incuna) y la gallega (BUXA), de las demás no tuve apenas respuestas o directamente no te contestaban. Es curioso, muchas de ellas no se fiaban del proyecto porque pensaban que podía haber algún interés inmobiliario de reconstrucción o construcción detrás del mismo. Uno de los motivos podría ser la desconfianza en mi compañero de proyecto que era arquitecto de una de las empresas del grupo Acciona, pero este era un proyecto personal, no estaba ligado a ninguna entidad o empresa. 

Tampoco recibí ningún tipo de apoyo ni interés por parte de la Junta de Andalucía. Luego vino la crisis y ahí ya fue imposible de realizar el formato inicialmente planteado.

Debido a ello y con el apoyo de Carlos Crespo Arnold, me plantee intentar reducir el proyecto, teniendo en cuenta que era muy ambicioso en sus planteamientos iniciales. Finalmente lo reduje, y para ello me hice la siguiente pregunta: ¿Cuál puede ser el símbolo que puede resumir la situación actual del patrimonio nacional y que además represente el concepto de la “Ruina” como tal?… Planteada esta cuestión elegimos y comenzamos a realizar un acercamiento a esta fundición, que además tenía la particularidad de estar situada en un terreno privado. Esta es otra de las características comunes del estado y gestión actual del patrimonio industrial ya que la mayoría de los grandes hitos están gestionados por manos privadas.

Es muy interesante para complementar el proceso de transformación de Archtektón en TRIADIC recomiendo la lectura en su blog Efecto Fundador del artículo titulado: Archtektón: El Proceso a Triadic

Jose Tome tomando notas durante una sesión de rodaje en el Invierno de 2011.

Desaprendiendo lo aprendido… 

Como anteriormente señalábamos TRIADIC fue rodada en un periodo de dos años y en diferentes estaciones temporales para así poder recoger los cambios en el entorno y plasmar uno de los principales leitmotivs del obra, como es el paso del tiempo.

Para José Tomé el rodaje de TRIADIC ha supuesto un ejercicio de desaprendizaje, de ruptura, con parte de lo que había aprendido y aplicado profesionalmente hasta la fecha: “Fíjate, estamos un poco sometidos en general y específicamente dentro de nuestro trabajo con la imagen y el sonido, a ciertos clichés o formas que hemos absorbido y recogido del cine mainstream o de entretenimiento de la industria americana, sobre todo los que somos de la generaciones cercanas a los 80 en adelante.

El cine americano de aquella época hizo una ruptura en parte con el tiempo (ritmo) y con la forma del lenguaje cinematográfico. Hasta los años 70 nos encontrábamos con un gran número de películas de muy alto nivel conceptual para el gran público, que permitían muchas lecturas, pero al llegar a la década de los 80 todo se convierte, poco a poco, en vaselina, en un caramelo para el espectador, en cine con un objetivo claramente económico que dejaba aún lado la reflexión propia del arte, en el que se reverenciaba el entretenimiento que no deja poso y aparta la razón, el pensamiento. Este cine nos dejó como herencia un lenguaje con una sencillez casi infantil, lleno de repetición, de clichés, de elementos sonoros inequívocos (suena lo que se ve), un camino profundamente marcado del que nos es fácil salir. La estructura y el lenguaje cinematográfico actual en gran parte de la producción mundial se ha reducido al mínimo.  

Otra de las cosas que arrastramos actualmente y en referencia a lo que te he comentado anteriormente, es la velocidad del plano, del corte, la cantidad de información que tienes que dar continuamente al espectador por el miedo a que el espectador se aburra, además con el inconveniente añadido que el espectador hoy día tiene el poder de cambiar de canal cuando quiera y parece que eso no lo podemos permitir, por tanto, todo se basa en estimularlo constantemente, cosa para la que utilizamos también el sonido con nuestro afán por rellenar casi cada hueco… “.

Estas reflexiones de Tomé tienen también una importancia y un peso muy grande desde las primeras sesiones de rodaje en la Fábrica de “El Pedroso”, ya que a posteriori, revisando los primeros materiales rodados, se da cuenta de que esta utilizando los mismos clichés o formalismos que mencionaba anteriormente y que hacen que el concepto de TRIADIC nos sea el ideado en comienzo. Y esto implica que cambie la estrategia de rodaje:Las primeras veces que fuimos a rodar, registrábamos planos de una duración inferior a 30 segundos y en ese instante pensábamos que íbamos sobradísimos. Al volver y comenzar a revisar el material lo primero que se me viene a la cabeza es: “¿y yo que hago con 30sg de material por cada plano?. Era imposible utilizando esa duración en estos espacios plasmar una de las ideas centrales de TRIADIC como es el paso del tiempo. Y es en ese momento cuando veo claro que el concepto o mas bien llámalo la estrategia que debía seguir, es la que aplicamos cuando realizamos grabaciones sonoras de campo, es decir al menos 5 minutos de grabación, y es ahí cuando empiezan a suceder cosas (cambios de luz, paso de nubes etc… la naturaleza se mueve) y a cambiar el concepto. Empiezas a capturar como el paisaje industrial va cambiando y transformándose acompasado a las estaciones, a los cambios de tiempo mas abruptos o sutiles. Y lo mismo por supuesto pasaba con el sonido, invitaba a hacer lo que se llama hacer una “deep listening” para notar los cambios que se producían en la sonoridad del entorno.

Jose Tome y Carlos Crespo, 20 sep 2010.

Con un vasto material registrado y ya en la fase de montaje el equilibrio y la huida de lo anecdótico se convierte en uno de los objetivos mas importantes de encontrar para José Tomé: “Te enfrentas a una especie de puzzle con ilimitadas posibilidades, pero son unas pocas las que te satisfacen. Intentas buscar un equilibrio, una evolución que no se convierta en anecdótica de cara al espectador evitando repetir el mismo esquema de comparación.”

La curiosidad y la afición por la arquitectura contribuyen de una manera directa a dotar de dinamismo y evolución el montaje de TRIADIC, como lo demuestra la utilización de diversas formas geométrica para componer y unir varios planos en diversos momentos de la pieza, como de un ejercicio de arquitectura audiovisual se tratase: “… Su utilización funciona a dos niveles: uno referente a la arquitectura, utilizando la imagen como pilares, como estructuras arquitectónicas y por otro y a un segundo nivel utilizado con el objetivo de panoramizar los sonidos de cada plano. Si te fijas en los planos que componen y que van formando el tríptico, los sonidos se van posicionando y van rellenando el espacio acorde a la situación de cada plano que va apareciendo en pantalla, que corresponde a su vez a una estación del año diferente. Este juego se va repitiendo a lo largo de toda la pieza.” 

Otro de los detalles a resaltar o destacar es la utilización del negro en diversas partes de –TRIADIC creando un efecto de pausa intencionada por Tomé para invitar de alguna manera a que el espectador analicé y escuche a la vez mediante el estímulo auditivo: “Es un intento de frenar, de parar, de dejar en un estado de contemplación al espectador y también, por qué no, cabe un pequeño guiño a mi trabajo como diseñador de sonido. De hecho cuando se producen los negros escuchamos una nota o un cluster de notas, que están procesadas de forma que su caída sea lenta hasta transformarse en un drone en la parte final, esto permite apoyar y ofrecer un lado meditativo al espectador antes de comenzar de nuevo con los paisajes sonoros…. Además según iba avanzando en la composición me fui dando cuenta que esos espacios en negro de la obra funcionaban como capítulos, como cambios de concepto y también permitía reiniciar la información asimilada por el espectador dentro de cada bloque, con el riesgo asumido de bajar todavía mas, peligrosamente, el ritmo de la composición visual…”. 

Elementos.

El paso del tiempo sonoro y la escucha profunda… 

Para Tomé los procesos de sonido durante la fase de producción y desde a la parte técnica, no se han dado de una manera distinta a los procesos a los que estamos acostumbrados: “Hemos seguido la misma estructura de sonido en producción que pueda tener cualquier largometraje, ya que yo también hice sonido directo en épocas pasadas. La única diferencia era que no teníamos un equipo de 20 personas alrededor. El plano visual, sonoro y el “Wildtrack” tienen la misma importancia. En el lugar en el que se grababa imagen se registraba su propio sonido, acto seguido luego registrábamos wildtracks de ambientes y también de ciertos sonidos puntuales o específicos de vegetación, de pequeños desprendimientos de arenas etc.. ,que merecía la pena registrar por ser característicos de se lugar, siempre intentando ser muy riguroso y cercano con el espacio que me rodeaba. Por tanto he sido bastante objetivo en toda la pieza menos en algunos sonidos puntuales que han sido transformados o añadidos, como los del agua, la transición lumínica a cámara lenta o el sonido de fondo de un tren que pasa.”  

El mundo sonoro que gobierna TRIADIC  invita a una escucha profunda y atenta para desentrañar todas sus claves. El paso del tiempo tambien se ve reflejado continuamente en la concepción y ejecución narrativa del sonido objetivo en relación a lo material, a las ruinas y tambien porque al propio ser humano el cual se convierte es un mero espectador.

José Tomé en el C.A.A.C (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo).

Para José Tomé al contrario de lo que ocurre con el entorno y la evolución visual de “El pedroso” el efecto del paso del tiempo, durante los dos años que duró el rodaje, no tuvo una especial evolución o transformación desde el plano sonoro debido a que gran parte de la evolución sonora de “El pedroso” se llevo acabo décadas atrás: “No hubo una evolución o transformación sonora muy evidente o clara. El abandono de esta fábrica se produjo a finales de la década de los 60, esto le ha permitido tener casi 4 décadas para poder recuperarse sonoramente, sobre todo en las primera décadas, además la fábrica está situada en un punto intermedio entre el “El Pedroso” y “Cazalla de la Sierra”, en un lugar suficientemente alejado de la actividad humana que contribuyó a que esa transformación se acelerase y que hoy en día permanezca congelada”.

Durante toda la obra, el paso que podríamos denominar como un “tiempo sonoro”, se usa como principal fuerza de acción frente a lo humano, frente a la ruina, y en su utilización Tomé vuelve a huir nuevamente del los clichés o formas sonoras establecidas en las que podía haber caído en la fase del montaje: : “Sucedía lo mismo que con la duración de los planos, esa escucha profunda que te mencionaba anteriormente fue fundamental para notar los cambios y detalles que el paso del tiempo te otorga. Además conseguimos, lo mismo que en la imagen, huir del “cliché” sonoro… Recuerdo que mucha gente me decía al comienzo: “va a tener un sonido espectacular…”; yo les decía que no, que no tenía porque ser así, como tampoco el de jugar constantemente con “flashbacks sonoros”, emulando o fusionando el sonido de un actividad industrial pasada y substituyendo al propio sonido objetivo. A lo mejor hubiese sido lo mas fácil…”. 

La voces de la conciencia…

La voz en -off-, un arma poderosa con la capacidad de alterar los tiempos y la dinámica de TRIADIC, curiosamente en un principio y como me comenta José Tomé se realizaron dos versiones de montaje, una con ella y otra sin: “La primera versión que hice fue sin voz, lo hice totalmente contemplativo, no quería ningún tipo de intervención humana sobre el texto, por que me daba la impresión que de una manera u otra dirigía la mirada o el pensamiento de lo que yo quería o estaba contando. Por otro lado el texto de Georg Simmel “La Ruina” supuso una iluminación para mi, estuvo conmigo desde el inicio del proceso, el texto plasmaba de una manera asombrosa lo que yo exactamente quería contar en TRIADIC. Es curioso, después de terminar la posproducción de sonido y pasado un tiempo me decidí a grabar la versión con voz…”. Y esta segunda versión voz en -off-, que se convertiría en la final, tiene la particularidad de estar grabada en diferentes idiomas y esto, comenta Tomé, responde a varios motivos: “Primero para no ser localistas, por otro lado se abre el espectro, se es mas aperturista; al no hablar en un único idioma se produce un sentimiento global. A mi me gusta mucho que cualquier persona pueda sentir el mensaje, ciertas cosas que son universales, esto además se apoya en alguna de las elecciones de Festivales que ha tenido TRIADIC, una en México, en la India, otra en Inglaterra generando algo muy global. Por otro lado me interesaba mucho las distintas sonoridades de cada idioma, de hecho la selección de los idiomas responde a criterios de sonoridad y por último la fragmentación del texto se ha realizado con el objetivo de no teledirigir demasiado al público, son como pequeños retazos, pequeñas gotas quebradas, al igual que la fábrica que contienen, reflexiones acerca del tiempo, del espíritu, del hombre y la naturaleza.”

José Tomé y Carlos Crespo en una sesión de grabación con hidrófono.

El gran homenaje a la grabación de campo como epílogo…

No podemos finalizar sin hacer referencia al cierre de TRIADIC, todo un homenaje a la grabación de campo, a la escucha profunda, atenta y también una invitación a la reflexión.

Durante casi 4 min Tomé nos regala un joya en forma de composición sonora basada en un soundscape global y formado por diversas y distintas sonoridades, no sujetas a ningún guión visual, cuyo objetivo es que el espectador pase a ser un oyente total y disfrute de un collage de registros sonoros que dejan lugar a la imaginación del entorno de sin límites visuales: Si el inicio en oscuridad de TRIADIC ya te incita a la anteposición de la escucha sobre visión, en los créditos finales me libero por completo de la necesidad de imagen. Sí, quedan los créditos pero el entorno sonoro crece y evoluciona sin las acotaciones de la imagen.   En este paseo sonoro final cierro los ojos y me introduzco literalmente, recorro los lugares que quedaron fuera de las fragmentaciones visuales de Triadic, capturando y componiendo con los materiales hallados, los seres vivos que habitan sus instalaciones y las impresiones que me producía andar por sus instalaciones. Cuando estás allí, si te dejas llevar, tienes la sensación de haber aparecido en un mundo en el que el hombre se extinguió tiempo atrás y la vida volvió a ocupar su espacio libremente, cerrando sus heridas, sin alambradas, sin miedo. Esa belleza tras la muerte de lo hábil, de lo útil, está presente continuamente en Triadic y en su composición final. Para mí es como el Bosque rojo de Chernobil, refugio feliz de fauna y flora tras la herida de la ineptitud y el abandono forzoso de la presencia del hombre, como el que soñé con la composición Red Forest (https://efectofundador.wordpress.com/tag/zona-de-alienacion/). Tras esto apago la grabadora.

Caballos pastanto entre las ruinas de “El Pedroso”.

Se apaga la grabadora, y se apagan de alguna manera lo ecos sonoros del la Fábrica de “El pedroso” en donde desde hace décadas la naturaleza se viene tomando la revancha, recuperando su memoria, lo que era suyo, y haciendo del “silencio industrial” el mejor de los mundos sonoros posibles.

AH!, y para terminar recuerden lo que decía Goethe: “Todo lo humano procede de la tierra y a la tierra ha de volver”.

oscardeavila@labobinasonora.net
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2 pensamientos en “ESPECIAL: El mundo sonoro de TRIADIC, de José Tomé.

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